ETS
Vaginosis bacteriana
La vaginosis bacteriana no es una infección de transmisión sexual, sino una alteración del equilibrio de la flora vaginal: los lactobacilos que protegen la vagina disminuyen y otras bacterias crecen de más. Es la causa más frecuente de flujo con mal olor, y se trata con antibióticos.

Qué es la vaginosis bacteriana y por qué aparece
Una vagina sana está dominada por lactobacilos, unas bacterias buenas que mantienen el medio ácido y con ello a raya al resto. En la vaginosis bacteriana esos lactobacilos disminuyen y otras bacterias, sobre todo anaerobias, se multiplican. Ese cambio es el que produce el olor característico.
No se sabe con exactitud qué lo desencadena en cada caso, pero sí se conocen las circunstancias que lo favorecen: las duchas vaginales y los jabones agresivos, una pareja sexual nueva, tener varias parejas, el tabaco y el uso de dispositivos intrauterinos.
Dos aclaraciones que quitan mucha angustia. La primera: no es una infección de transmisión sexual, aunque la actividad sexual influya en el equilibrio de la flora; los hombres no la transmiten ni necesitan tratarse. La segunda: no tiene nada que ver con la falta de higiene —de hecho, lavarse de más por dentro es una de las cosas que la provocan.
Eso sí: la vaginosis aumenta el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual y, en el embarazo, se asocia a parto prematuro. Por eso conviene tratarla y no dejarla estar.
Cuándo hacerse la prueba
El diagnóstico se hace por bacterioscopia en la propia consulta, así que no hay plazo de espera: la prueba tiene sentido en cuanto hay síntomas. Si tienes dudas, escríbenos y lo vemos.
Síntomas de la vaginosis bacteriana
El síntoma que la delata es el olor: un flujo blanco o grisáceo, homogéneo y más líquido de lo habitual, con olor a pescado, que suele hacerse más intenso después de las relaciones sexuales o durante la regla.
A diferencia de la candidiasis, no suele haber picor intenso ni irritación, o son muy leves. Esa es la mejor pista para distinguirlas: la candidiasis pica mucho y no huele; la vaginosis huele y apenas pica.
Cerca de la mitad de las mujeres con vaginosis no notan nada y se descubre en una revisión. Y las tricomonas, que sí son de transmisión sexual, dan un cuadro parecido: por eso conviene confirmar cuál de las tres es antes de tratar.
Tratamiento de la vaginosis bacteriana
Se trata con antibióticos, por vía oral o en gel o crema vaginal, que se pautan en la misma consulta. El olor suele desaparecer en pocos días.
La pareja no necesita tratarse. No es una infección que se transmita, y tratar a la pareja masculina no evita que vuelva.
Después del tratamiento, el objetivo es recuperar la flora. Ahí está la clave de que no reaparezca: restablecer los lactobacilos y retirar lo que esté alterando el equilibrio.
Las recurrencias son frecuentes, y no significan que el tratamiento haya fallado. Cuando se repite, tiene sentido revisar hábitos y valorar una pauta más larga.
Cómo reducir las probabilidades de que vuelva
No hay una forma segura de prevenirla, pero sí medidas que reducen el riesgo:
- Nada de duchas vaginales. Es la recomendación más importante de todas: arrastran los lactobacilos que protegen la vagina.
- Lavar solo la zona externa, con agua o un jabón suave sin perfume.
- Usar preservativo, que ayuda a mantener el equilibrio de la flora.
- Dejar el tabaco, que se asocia de forma consistente a más episodios.
Puedes ver las tarifas o el resto de infecciones que descartamos en consulta.
Cuánto cuesta el diagnóstico de la vaginosis
La bacterioscopia para vaginosis cuesta 60 € y se hace en la propia consulta, con resultado en el momento. Si además quieres descartar infecciones de transmisión sexual, el chequeo completo son 250 € y se puede ampliar con la bacterioscopia para cándidas y vaginosis por 60 € más. Ver todos los precios.
Lo que más se pregunta
Preguntas frecuentes sobre la vaginosis
¿La vaginosis bacteriana es una enfermedad de transmisión sexual?
No. Es una alteración del equilibrio de la flora vaginal, no una infección que se contagie de una persona a otra. La actividad sexual influye en ese equilibrio, pero los hombres no la transmiten ni necesitan tratarse.
¿El olor significa que no me lavo bien?
No, y muchas veces es justo al revés: las duchas vaginales arrastran los lactobacilos que protegen la vagina y son uno de los factores que más favorecen la vaginosis. El olor lo producen las bacterias que crecen de más, no la falta de higiene.
¿Cómo la distingo de una candidiasis?
Por el olor y el picor. La vaginosis da flujo grisáceo con olor a pescado y apenas pica; la candidiasis da flujo blanco espeso como requesón, pica mucho y no huele. Como se confunden y a veces coinciden, lo seguro es confirmarlo con una bacterioscopia.
Me vuelve una y otra vez, ¿es normal?
Sí, las recurrencias son frecuentes y no significan que el tratamiento haya fallado. Lo que suele resolverlo es trabajar sobre lo que altera la flora —duchas vaginales, tabaco— y recuperar los lactobacilos después del antibiótico; a veces se plantea una pauta más larga.
¿Es peligrosa la vaginosis bacteriana?
No es grave en sí misma, pero conviene tratarla: aumenta el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual y, durante el embarazo, se asocia a parto prematuro.
CÓMO FUNCIONA ESTA CONSULTA
Te atiende un médico titulado. El diagnóstico se hace en la consulta y el tratamiento se pauta en la misma visita.
El equipo médico que te atiende
Las pruebas y el tratamiento de infecciones de transmisión sexual los realiza el equipo médico de Clínica Cubillo. Todos nuestros especialistas atienden estas consultas.

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