ETS
Hepatitis B
La hepatitis B es una infección vírica del hígado que se transmite por la sangre, por vía sexual y de madre a hijo en el parto. La mayoría de los adultos la superan sin secuelas, pero en una minoría se cronifica y puede acabar dañando el hígado. Es la única de estas infecciones que tiene vacuna, y muy eficaz.
Cómo se contagia la hepatitis B
El virus está en la sangre y en otros fluidos corporales, y es mucho más contagioso que el VIH. Las vías habituales son:
- Relaciones sexuales sin preservativo, vaginales, anales u orales.
- Compartir jeringuillas o material de inyección.
- Objetos personales que puedan llevar restos de sangre: maquinillas de afeitar, cortauñas, cepillos de dientes.
- Tatuajes y piercings hechos con material no esterilizado.
- De madre a hijo durante el parto.
No se transmite por el trato normal: ni dando la mano, ni abrazando, ni compartiendo cubiertos o vasos, ni al toser o estornudar.
En España la prevalencia es baja —en torno al 1 %— y se notifican unos 500 casos al año, sobre todo en personas adultas que no llegaron a vacunarse en la infancia.
Periodo ventana
La hepatitis B se detecta a partir de un mes de la relación de riesgo. Antes de ese plazo la prueba puede dar negativo aunque exista infección. Si tienes dudas sobre cuándo hacerte la prueba, escríbenos y lo vemos.
Síntomas de la hepatitis B
Entre el contagio y los primeros síntomas pasan de 45 a 180 días, con una media de dos o tres meses. Es un plazo largo, y explica por qué mucha gente no relaciona lo que siente con una relación que tuvo hace meses.
Entre la mitad y dos tercios de los adultos no tienen ningún síntoma, o son tan leves que se confunden con una gripe. No es raro descubrir años después, en un análisis rutinario o al donar sangre, que se ha pasado la infección.
Cuando sí aparecen, los más frecuentes son falta de apetito, cansancio intenso, náuseas y vómitos, dolor abdominal, dolores musculares y, en algunos casos, fiebre. El signo más reconocible es la ictericia: la piel y el blanco de los ojos se ponen amarillentos, la orina se oscurece y las heces se aclaran.
Si la infección se cronifica, lo habitual es que no dé síntomas durante años mientras el hígado se va dañando en silencio. De ahí que el diagnóstico importe tanto aunque uno se encuentre perfectamente.
Diagnóstico y tratamiento de la hepatitis B
El diagnóstico se hace con un análisis de sangre, que además distingue cuatro situaciones distintas: infección aguda, infección crónica, infección ya superada y persona vacunada. No es lo mismo, y saber en cuál de las cuatro se está cambia por completo lo que hay que hacer después.
La mayoría de los adultos eliminan el virus por sí solos. Alrededor del 95 % de quienes se infectan en la edad adulta se curan sin tratamiento específico, quedan inmunizados y no vuelven a contagiarse. En la fase aguda lo que se hace es controlar la evolución y cuidar el descanso y la hidratación; los antivirales se reservan para las formas graves.
El 5 % restante desarrolla una infección crónica. Ahí no hay curación, pero sí tratamiento: los antivirales mantienen el virus controlado y previenen las dos complicaciones que de verdad preocupan, la cirrosis y el cáncer de hígado. Requiere seguimiento médico regular de por vida.
Prevención: la vacuna y lo demás
La vacuna es la mejor prevención que existe frente a la hepatitis B, con una eficacia superior al 95 %. En España está en el calendario sistemático desde los años noventa en adolescentes y desde 2002 en lactantes, así que más del 95 % de los menores de 35 años están vacunados. Si naciste antes, puede que no lo estés: es una duda razonable y merece la pena resolverla.
Junto a la vacuna: preservativo en las relaciones, no compartir jeringuillas ni material de inyección, no compartir maquinillas, cortauñas ni cepillos de dientes, y hacerse tatuajes o piercings solo en centros que trabajen con material estéril.
En el embarazo la prueba de hepatitis B forma parte del control, precisamente para poder evitar la transmisión al bebé en el parto.
Puedes ver las tarifas o el resto de infecciones que descartamos en consulta.
Cuánto cuesta la prueba de la hepatitis B
La prueba de la hepatitis B cuesta 60 €, con resultado en 15 minutos y en la misma consulta. Si prefieres descartar varias infecciones de una vez, el chequeo completo son 250 € e incluye VIH, sífilis, gonorrea, hepatitis B, clamidia y herpes tipo II. Ver todos los precios.
Lo que más se pregunta
Preguntas frecuentes sobre la hepatitis B
¿La hepatitis B se cura?
En la mayoría de los adultos, sí, y sin tratamiento: alrededor del 95 % de quienes se infectan de adultos eliminan el virus por sí solos y quedan inmunizados. En el 5 % que se cronifica no hay curación, pero sí tratamiento antiviral que mantiene el virus controlado y previene la cirrosis y el cáncer de hígado.
¿Cuánto tarda en dar síntomas la hepatitis B?
De 45 a 180 días, con una media de dos o tres meses. Y entre la mitad y dos tercios de los adultos no llegan a tener ningún síntoma, o tienen algo tan leve que lo confunden con una gripe.
¿La hepatitis B se transmite por vía sexual?
Sí, y además es bastante más contagiosa que el VIH. También se transmite por la sangre —jeringuillas, maquinillas, tatuajes con material no esterilizado— y de madre a hijo en el parto. Lo que no hace es contagiarse por el trato cotidiano.
¿Estoy vacunado de la hepatitis B?
Si naciste en España a partir de los años noventa, con mucha probabilidad sí: está en el calendario sistemático desde entonces en adolescentes y desde 2002 en lactantes, y más del 95 % de los menores de 35 años están vacunados. Si naciste antes, puede que no, y es una duda que merece la pena resolver.
¿Cuánto tiene que pasar desde la relación de riesgo para hacerme la prueba?
Un mes. Antes de ese plazo la prueba puede dar negativo aunque exista infección. Si han pasado menos días y estás preocupado, escríbenos y te decimos cuándo tiene sentido venir.
CÓMO FUNCIONA ESTA CONSULTA
Te atiende un médico titulado. El diagnóstico se hace en la consulta y el tratamiento se pauta en la misma visita.
El equipo médico que te atiende
Las pruebas y el tratamiento de infecciones de transmisión sexual los realiza el equipo médico de Clínica Cubillo. Todos nuestros especialistas atienden estas consultas.

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